miércoles 2 de febrero de 2011

Diseño holístico y social


Como suele ocurrir en procesos económicos complejos (y el negocio editorial lo es y mucho, y más ahora), los grandes estrategas o planificadores suelen olvidarse de alguna de las partes de la cadena de valor, ususalmente la que menos entidad tiene para ellos.  En todo el proceso fluidificador de los contenidos (paso de contenidos estáticos a dinámicos) los grandes pensadores del negocio editorial se suelen olvidar de un componente que ganará cada vez más relevancia en el nuevo paradigma: diseño y producción de contenidos. No hablamos de la calidad de éstos, si no de la forma y modo en que son presentados.
La batalla está servida; yo creo en generear una lógica del sistema, con una relación enter los distintos colaboradores que cree un "objeto" sea este digital o analógico, que sirva para lo que tiene que servir.


Si es un diccionario, para aclarar un término o concepto.
Si una novela, para dejar al desnudo un argumento.
Si un libro de texto, para que adquiramos una habilidad o una destreza (o en todo caso aprendamos un concepto).

El libro en papel tiene, en la forma que ahora lo conocemos unos doce siglos (las tablillas egipcias no cuentan, hablo de papel manuscrito con hojas encuadernadas en plano). Su ergonomía está probada desde hace muchos siglos y por billones de lectores. Los nuevos formatos están apenas emergiendo, y suelen estar en manos de empresas tecnológicas, no de diseñadores ni productores. 
Demos unos meses a los nuevos formatos, y nos sorprenderán. Dejemos que salgan los primeros diseñadores híbridos de las escuelas y nos daremos cuenta de las verdaderas posibilidades de estos formatos.  Dejemos que la cogeneración y la cofrabricación fluyan en un diseño integral del producto editorial, holístico y social.
The future is now, -el futuro ya está aquí-,  rezaba una publicidad de Apple de los años 90, repetida ahora con el iPad, y muchos no se han dado cuenta. Editores, diseñadores, maquetadores, distribuidores, libreos y lectores a sus trincheras; la batalla no ha hecho más que comenzar...

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